Mi estancia en South Carolina (USA) ha sido una experiencia muy positiva y además entretenida. Me aclimaté muy bien desde un primer momento y el tiempo se me ha pasado volando. Parece mentira que casi dos meses y medio alejado de tu casa se pase tan rápido. Mi cuerpo y mi mente ya están preparados para mi rutina habitual ahora aquí en España para comenzar una larga temporada que para mí comenzó ya hace un tiempo.
Un lugar cálido y sureño como éste que tiene muy cerquita un lugar más frío y con montañas, North Carolina, con incluso algunos snowparks y descensos interesantes para cuando llegue el invierno. Un lugar desconocido -o casi nada promocionado en los medios de nieve- por la mayoría de occidentales que practican esquí/snowboard y al que he prometido ir en un futuro cercano para conocer a fondo.
Volviendo al calorcito de Columbia (South Carolina) y a mi rutina diaria,puedo deciros que normalmente me faltaban horas del día para poder hacer todo lo que quería. Por ejemplo, un día normal para mí era de la siguiente manera. El despertador suena a las 07:45 AM, ducha y un buen desayuno. Desde las 09:00 AM hasta las 15:00 PM me tocaba ir a mis clases en la Universidad de Carolina del Sur, donde he estado progresando idiomas y business. Después a la biblioteca para hacer los deberes y estudiar. Hacia las 18:00 PM entrenamiento en el Gym para realizar el inicio de pretemporada física. Dependiendo del día, de 21:00 PM a 23:00 PM también tenía entrenamiento con el equipo internacional de fútbol de la universidad, en donde he estado alistado en sus filas hasta mi regreso a España. Y en todo este sarao de horas…tenía que sacar bastante tiempo para atender el resto de ocupaciones profesionales en el ordenador y teléfono para con España.Entretenido como poco.
Me he divertido mucho recordando mi vida anterior de futbolista, gracias al equipo dirigido por William Rafety y al resto de jugadores venidos de diferentes partes del globo. Gracias chicos!
Por otro lado, tuve la suerte de escaparme en algunas ocasiones a la playa en busca de olas, relax y un poco de vida social. A tan sólo 2 horas de Columbia puedes disfrutar de las increíbles playas de Charleston que te dejarán boquiabierto. Los chicos del Club de Surf de la Universidad se encargaron de organizar un trip con un buen elenco de integrantes con ganas de surfing y juerga con los que pasé unos momentos de risas inolvidables.
Cuando llegamos al enorme chalet junto a la playa en el que estuvimos alojados durante todo el fin de semana, ya nos recibieron con los brazos abiertos,… y en este caso fue una serpiente bien grande que había en el jardín tomando el sol, vamos como para echarse una siesta al sol sobre el césped al lado de la piscina…
En Columbia, ciudad llena de estudiantes, siempre tienes algo que hacer y/o en lo que entretenerte. Si te gusta el deporte mejor, nunca llegarás a saciarte. Aunque también había tiempo para las BBQ´s y para las College Parties. Aquí nadie conoce la vergüenza y la diversión está garantizada. En la casa de mi buen amigo Adolfo, un estudiante venezolano y deportista internacional de Kung-Fú para su país, nos preparábamos unas buenas carnes a la brasa junto a la piscina dándonos unos homenajes culinarios en grupo que quitaban el sentido.
Otros días nos acercábamos al cine que la propia universidad tiene para los estudiantes (Sí, dentro del campus, lo que lees…) para matar el tiempo viendo alguno de los últimos estrenos con unas buenas palomitas.
No me gustaría finalizar sin acordarme de mis amigas las ardillas…el campus está lleno de ellas y son muy listas. Están acostumbradas al trato con los humanos e incluso si te descuidas es posible que la tengas sentada al lado birlando un poco de las patatas fritas de tu hamburguesa. Un día mientras caminaba por el Campus iba charlando por teléfono me paré debajo de un árbol y de repente me cae en la cabeza una especie de avellana, me giro creyendo que algún conocido me está gastando una broma, pero cuando miro para arriba, me encuentro con una ardilla a escasos dos metros de mi con la mirada fija y la cabeza de medio lado como diciéndome “me entiendes o no????” tirándome a la cabeza un segundo fruto seco. No daba crédito. Una vez que la dediqué unos buenos palabros que sólo los españoles sabemos decir llenándosenos la boca, la muy desgraciada procedió a arrojarme un tercer objeto mientras se iba de rama en rama descojonando de risa. Maldita seas allá donde estés! nos volveremos a ver ardilla del demonio! ¿Aburrirse aquí? Nunca.
Ha llegado la hora de subirse al avión de vuelta a España. Por supuesto, no abandonaría tierras estadounidenses sin que la policía en el aeropuerto me mirase hasta detrás de las orejas por si las moscas. Así que después de la típica frase de aeropuerto cuando estás en el control de “acompáñeme por favor…¿ésta maleta es suya?” resonó en mi cabeza con la tranquilidad de las 3h y media de antelación con la que me planté en el aeropuerto para imprevistos con el tema de la facturación (llevaba una ristra de maletas para reirse) y para posibles inconvenientes en el control, como éste. Todo quedó en anécdota y el viaje continuó sin problemas.
Pero las sorpresas no acabarían aquí. Cuando estoy haciendo escala en Philadelphia escucho a alguien decirme en un español perfecto acandemore piti can, … eguane nare nare nar… (sólo los aficionados a Chiquito entenderán este lenguaje) y ahí me veo a mi buen y querido amigo Jimmy Martínez, uno de los mejores riders profesionales de wakeboard que ha dado este país, esperando el mismo vuelo que un servidor para irse a Madrid, ya que él venía de Orlando de entrenar en un potente waterpark al que habitúa a ir. Vamos lo que viene siendo normal, no te encuentras por tu ciudad con tu amigo y te ves en Philadelphia,… ¿no te ha pasado nunca? sal de casa hombre!
Ya en el aire, unas cuantas turbulencias a diferentes horas del vuelo fueron compensadas por un increíble y bonito amanecer que pude divisar desde mi ventana, digno de ver. Quizás la pobre foto no le haga justicia en absoluto a semejante espectáculo que hacía mucho que no contemplaba desde el aire. Y hasta aquí puedo contar. Me podría tirar hasta mañana relatando anécdotas y el resto del viaje pero ya es hora de pensar en frío … y en nieve.
Desde Madrid, y con la agenda echando humo me despido. No sin antes dejaros con unas cuantas fotos a continuación, y breve explicación de cada una, para vuestro deleite.
Hasta pronto!
“Horseshoe”, campus universitario
A falta de olas, bueno es el skimboard
Viva la playa!
Entreno diario
Jarod-Lai, el mejor taiwanés de la historia
College party, es el momento de los Nerds!!
¿Quieres cocinar? una gota de humo = alarma de incendios = bomberos…
Sí, los huracanes y las tormentas aquí son de verdad
Mi profe Cinda nos cocinó unos postres de cine!
Mi compi de clase Kaori mostrando su Iphone…
Los americanos se toman muy en serio los espectáculos deportivos. Ensayos para la presentación del equipo de american football
Después de la tormenta siempre llega la calma
Y con esto se acabó! si llegaste hasta aquí enhorabuena






















Pero que grande eres fidel!! Bienvenido de nuevo a tierras Madrizleñas! Un abrazo
Tienes que poner pestañitas como en el facebook, de me gusta o me encanta!!!!!
que pasa fidel.. ya he leido tu historia… que buenos palabros apuntabas.. y bonitas fotos.. me alegro de saber de ti.. dale recuerdoa a Jimmy cuando lo veas.. y gracias a Monica, por poner tu enlace.. un saludo muy fuerte desde el sur.
Fidel, cómo te lo montas!
Un abrazo, monstruo!!!
Si señor, pisa y toca, demostrando el poder español con la bola, eres un crack, a ver si un año nos vemos.
Magnifica experiencia.